domingo, 3 de julio de 2016


El mercado de la infancia



Introducción

El siguiente informe  abordará  la problemática respecto a las infancias de ayer y hoy. En la actualidad los niños vivencian su crecimiento de manera distinta a como crecieron nuestros padres, las experiencias infantiles están siendo remodeladas, por eso es preciso reflexionar sobre las consecuencias de toda la amenaza comercial de productos culturales sobre los niños y sobre las concepciones existentes acerca de la infancia. Los roles de género, el consumismo, la dulcificación de la infancia (como los cuentos infantiles modificados hasta la cursilería e insustancialidad más vergonzosas), la violencia, son temas cada vez más preocupantes en una sociedad en la que los padres dejan la educación de sus hijos en mano de la televisión y otros medios hipnóticos.
Esta problemática estará sostenida en un primera parte  a través de textos: La cultura infantil y multinacionales de Shirley Steinberg (capitulo 1),  el cual será vinculado con el texto ¿Se acabó la infancia? (capítulos 4  y  5) de los autores Cristina Corea y Ignacio Lewkowicz. En una segunda parte del desarrollo hablaremos acerca del texto, ¿Son las películas de Disney buenas para sus hijos? De Henry A. Giroux (Capitulo 2), en la que retoma algunas cuestiones dichas anteriormente.

Desarrollo

La infancia es una creación de la sociedad que está sujeta a los cambios que cada vez dan mayor  lugar a las transformaciones sociales importantes. A finales del siglo XIX surge el prototipo de familia moderna, época en que muchos creían que la infancia era un derecho de nacimiento, perspectiva que tuvo como  resultado una definición biológica, no cultural, de la infancia. Por lo tanto la cultura infantil y multinacionales se unen al emergente de publicaciones que están surgiendo y que ponen en duda los supuestos biológicos de la psicología infantil "clásica", lo que ha llevado a que las familias hayan cambiado durante los cincuenta últimos años. Algunos de los cambios son las realidades económicas, emparejadas con el acceso de los niños a la información sobre el mundo adulto. Esto, sin dudas, ha alterado a la cultura de la infancia, por lo que llegaron a considerarla como una  "infancia perdida".
La crisis de la infancia contemporánea se puede indicar de muchas maneras, un factor en particular es acerca de la producción de cultura infantil popular de las empresas comerciales y el efecto sobre los niños. Como plantean Corea y Lewkowicz,  la caída de las significaciones instituidas de la infancia  está disuelta en la figura del niño como consumidor, en quienes se hace visible el funcionamiento del consumo de la publicidad cuando este es analizado.
Las empresas comerciales ponen como ejemplo las norteamericanas que han revolucionado la infancia sustituyendo las clases tradicionales en el aula y el trabajo en el pupitre, por muñecas con historia, reinos mágicos, fantasías animadas, vídeos interactivos, realidades virtuales, héroes televisivos, libros de terror que producen escalofríos en la espalda y una serie completa de formas de entretenimiento producidas aparentemente para los adultos pero consumidas con avidez por los niños.  Los ejecutivos de las empresas comerciales han creado una perspectiva de la cultura de finales de siglo XX que se mezcla con las ideologías empresariales y los valores del libre mercado.
Por otro lado, la cultura popular infantil no sólo da ideas sobre la conciencia de la infancia, también proporciona nuevas ilustraciones de la cultura en general. Apreciando la ambigüedad y la complejidad del poder, nuestra pedagogía democrática infantil se ha comprometido en cuestionar el entretenimiento manipulador y racista, sexista y con sesgos de clase para los niños. El entretenimiento de los niños, como otras esferas sociales, es un espacio público controvertido donde intereses sociales, económicos y políticos diferentes compiten por el control.
La cultura infantil de los medios dicta los intereses comerciales; los márgenes de beneficios son demasiado importantes para preocuparse por el bienestar de los niños; de modo que las acciones de las empresas comerciales modifican la conducta infantil. No hay duda de que la infancia ha cambiado, a menudo como resultado de su contacto con la cultura infantil y otras manifestaciones más adultas de la cultura de los medios. Los programas de televisión, las películas (ahora en la televisión de pago o por cable), los juegos de video y la música (con auriculares que permiten el aislamiento de los adultos) son en la actualidad dominio privado de los niños.
Esta nueva realidad presenta a los adultos (en particular, a los padres y los profesores) un complejo problema que se podría llamar "el dilema de la infancia postmoderna". El acceso de los niños contemporáneos a la cultura infantil comercial y la cultura popular no sólo les motiva a convertirse en consumidores hedonistas, sino que también daña la inocencia.  El acceso infantil al mundo adulto por los medios electrónicos de hiperrealidad ha pervertido la conciencia de sí mismos de los niños contemporáneos como entidades incompetentes y dependientes. Los niños postmodernos no están acostumbrados a pensar y obrar como seres pequeños que necesitan el permiso adulto para actuar,  no todos los niños reaccionan de esta manera. Sobre esto hablan Lewkowicz y Corea al hacer referencia a la distinción moderna mundo adulto/ mundo niño, que genera a su vez objetos distintos para niños y adultos. En este contexto, la escuela se convierte no tanto en una institución de transmisión de información como en un sitio hermenéutico. Es decir, un lugar donde se elabora el significado, donde se engendra la comprensión y la interpretación, como también queda claro que la responsabilidad histórica de separar el mundo de los adultos del de los niños funciona como garantía simbólica de la infancia.(Lewkowick-Corea; pag.100)
Actualmente, muchos niños están cada vez más implicados en actos de violencia. Nuevas formas de violencia estética expresada en contextos racistas y sexistas reforzarán manifestaciones ya establecidas. La violencia virtual es una violencia abstracta que elimina la brutalidad de sus consecuencias en la vida real. Algunos niños imitan las acciones de los personajes interactivos, aunque comprendan bien el carácter fantástico de los juegos y los vídeos; no hay nada simplista, lineal o vinculado por relaciones causa-efecto en el modo en que los niños reproducen la violencia de los medios en su vida. Las impresiones violentas de los juegos de video, la lucha, el cine o la televisión pueden desencadenar y hacer emerger patologías escondidas en el inconsciente de un sujeto particular; otros niños, al mismo tiempo y con las mismas experiencias de cultura infantil, pueden ser relativamente insensibles a ellas.
La cultura infantil ignora también las experiencias de desigualdad económica y las vivencias de comprensión de la opresión que soportan demasiados niños. En este contexto, los problemas de las diferencias en oportunidades y privilegios se borran. Las diferencias raciales culturales pueden ser representadas por la televisión, el cine o los productores de texto impreso, pero se las despoja de carácter histórico privándolas de toda descripción de las diferencias de poder que causan sufrimiento entre los niños marginados y sus padres.
Otro aspecto acerca de la cultura Infantil tiene que ver con  el género, ya que se continúan promoviendo roles de género perfilados. Los anuncios de juguetes de niñas han cambiado poco desde los años cincuenta, aunque faltan las alusiones al buen adiestramiento que las cocinas de juguete proporcionan para la economía del hogar y las exigencias de la maternidad. Del mismo modo, los anuncios de juguetes para niños han asistido sólo a alteraciones menores durante los cuarenta últimos años.
También se ve reflejado en las películas de Disney  tales como La sirenita y El rey león, y en otras manifestaciones de la cultura infantil, lo que Linda Christian-Smith y Jean Eroman han llamado 'masculinidad hegemónica", es decir, diversas formas del currículum de la cultura infantil que estimulan a los niños a asumir roles patriarcales que supuestamente les dan potestad por derecho de nacimiento para definir la realidad y disfrutar las recompensas del privilegio por medio de la dominación de sus subordinados.
A medida que comenzamos a comprender estos problemas, se presenta la necesidad de una reconceptualización de la educación de niños y niñas. Como Paulo Freire mantenía hace años, una educación critica de la infancia está interesada en el conocimiento y las intuiciones que los niños traen a la escuela. En la hiperrealidad, este principio pedagógico significa que los educadores están obligados a estudiar la cultura infantil, su efecto sobre sus consumidores, y su relación con el deseo.
Así mismo, como plantean Lewkowicz y Corea, los niños que son los hombres  del mañana, hoy no son sujetos de derechos. En esa perspectiva la educación escolar adquiere sentido como protección del niño y como inversión hacia el futuro, por lo que se protege al débil, al que aún no es, para garantizar  que adquiera la madurez moral y cívica que lo ha de convertir en un buen ciudadano.  

Conclusión

En definitiva podemos concluir que la infancia no siempre ha sido la misma, como tampoco ha sido una sola, ya que no existe una única concepción de infancia sino varias, y que dicha variedad está atravesada por las distintas posiciones en la estructura de poder social, político y económico.
 Actualmente vivimos en una sociedad de consumo, lo cual nos lleva a una declinación del concepto de infancia.  La figura del niño se transforma en la de consumido debido a una tendencia creciente en el rubro de los productos infantiles, es decir, se privilegia el destinatario niño sobre el destinatario adulto, ya no existen cosas de grandes, y por ende tampoco cosas de chicos.
Esto hace caer uno de los modelos pedagógicos de la infancia: el del año obediente , frágil y dócil. Como consumidores el niño puede y debe disputar un lugar de igual con los padres, objetivos ideal que persigue  la publicidad. Por otro lado se pasa de una publicidad representativa a una marketinera. Esto quiere decir que el niño maneja a la perfección los códigos publicitarios, no necesita de ningún argumento de venta. 
La transferencia de saber que la familia depositaba en las instituciones educativas, hoy se reorientan a los medios de comunicación. Como futuras profesiones de la educación es necesario realizar un analisis con respecto a: si los medios de comunicacion son educativos o no, de que forma podemos utilizarlos en el procesos de enseñanza-aprendizaje, de que forma contribuyen a formacion en valores, cuales son los programas infantiles con los que estan en contacto nuestros niños y que estan en contacto nuestro niños y que vision de la realidad que transmiten.