Introducción
El siguiente informe abordará
la problemática respecto a las infancias de ayer y hoy. En la actualidad
los niños vivencian su crecimiento de manera distinta a como crecieron nuestros
padres, las experiencias infantiles están siendo remodeladas, por eso es
preciso reflexionar sobre las consecuencias de toda la amenaza comercial de
productos culturales sobre los niños y sobre las concepciones existentes acerca
de la infancia. Los roles de género, el consumismo, la dulcificación de la
infancia (como los cuentos
infantiles modificados hasta la cursilería e insustancialidad más vergonzosas),
la violencia, son temas cada vez más preocupantes en una sociedad en la que los
padres dejan la educación de sus hijos en mano de la televisión y otros medios
hipnóticos.
Esta problemática estará sostenida en
un primera parte a través de textos: La cultura infantil y multinacionales de
Shirley Steinberg (capitulo 1), el cual
será vinculado con el texto ¿Se acabó la
infancia? (capítulos 4 y 5) de los autores Cristina Corea y Ignacio
Lewkowicz. En una segunda parte del desarrollo hablaremos acerca del texto, ¿Son las películas de Disney buenas para sus
hijos? De Henry A. Giroux (Capitulo 2), en la que retoma algunas cuestiones
dichas anteriormente.
Desarrollo
La infancia es una creación de la
sociedad que está sujeta a los cambios que cada vez dan mayor lugar a las transformaciones sociales
importantes. A finales del siglo XIX surge el prototipo de familia moderna, época
en que muchos creían que la infancia era un derecho de nacimiento, perspectiva
que tuvo como resultado una definición
biológica, no cultural, de la infancia. Por lo tanto la cultura infantil y
multinacionales se unen al emergente de publicaciones que están surgiendo y que
ponen en duda los supuestos biológicos de la psicología infantil
"clásica", lo que ha llevado a que las familias hayan cambiado
durante los cincuenta últimos años. Algunos de los cambios son las realidades
económicas, emparejadas con el acceso de los niños a la información sobre el
mundo adulto. Esto, sin dudas, ha alterado a la cultura de la infancia, por lo
que llegaron a considerarla como una "infancia perdida".
La crisis de la infancia contemporánea
se puede indicar de muchas maneras, un factor en particular es acerca de la
producción de cultura infantil popular de las empresas comerciales y el efecto
sobre los niños. Como plantean Corea y Lewkowicz, la caída de las significaciones instituidas de
la infancia está disuelta en la figura
del niño como consumidor, en quienes se hace visible el funcionamiento del
consumo de la publicidad cuando este es analizado.
Las empresas comerciales ponen como
ejemplo las norteamericanas que han revolucionado la infancia sustituyendo las
clases tradicionales en el aula y el trabajo en el pupitre, por muñecas con
historia, reinos mágicos, fantasías animadas, vídeos interactivos, realidades
virtuales, héroes televisivos, libros de terror que producen escalofríos en la
espalda y una serie completa de formas de entretenimiento producidas
aparentemente para los adultos pero consumidas con avidez por los niños. Los ejecutivos de las empresas comerciales han
creado una perspectiva de la cultura de finales de siglo XX que se mezcla con
las ideologías empresariales y los valores del libre mercado.
Por otro lado, la cultura popular infantil
no sólo da ideas sobre la conciencia de la infancia, también proporciona nuevas
ilustraciones de la cultura en general. Apreciando la ambigüedad y la
complejidad del poder, nuestra pedagogía democrática infantil se ha
comprometido en cuestionar el entretenimiento manipulador y racista, sexista y
con sesgos de clase para los niños. El entretenimiento de los niños, como otras
esferas sociales, es un espacio público controvertido donde intereses sociales,
económicos y políticos diferentes compiten por el control.
La cultura infantil de los medios
dicta los intereses comerciales; los márgenes de beneficios son demasiado
importantes para preocuparse por el bienestar de los niños; de modo que las acciones
de las empresas comerciales modifican la conducta infantil. No hay duda de que
la infancia ha cambiado, a menudo como resultado de su contacto con la cultura
infantil y otras manifestaciones más adultas de la cultura de los medios. Los
programas de televisión, las películas (ahora en la televisión de pago o por
cable), los juegos de video y la música (con auriculares que permiten el
aislamiento de los adultos) son en la actualidad dominio privado de los niños.
Esta nueva realidad presenta a los
adultos (en particular, a los padres y los profesores) un complejo problema que
se podría llamar "el dilema de la infancia postmoderna". El acceso de
los niños contemporáneos a la cultura infantil comercial y la cultura popular
no sólo les motiva a convertirse en consumidores hedonistas, sino que también
daña la inocencia. El acceso infantil al
mundo adulto por los medios electrónicos de hiperrealidad ha pervertido la conciencia
de sí mismos de los niños contemporáneos como entidades incompetentes y
dependientes. Los niños postmodernos no están acostumbrados a pensar y obrar
como seres pequeños que necesitan el permiso adulto para actuar, no todos los niños reaccionan de esta manera. Sobre
esto hablan Lewkowicz y Corea al hacer referencia a la distinción moderna mundo
adulto/ mundo niño, que genera a su vez objetos distintos para niños y adultos.
En este contexto, la escuela se convierte no tanto en una institución de
transmisión de información como en un sitio hermenéutico. Es decir, un lugar
donde se elabora el significado, donde se engendra la comprensión y la
interpretación, como también queda claro que la responsabilidad histórica de
separar el mundo de los adultos del de los niños funciona como garantía
simbólica de la infancia.(Lewkowick-Corea; pag.100)
Actualmente, muchos niños están cada
vez más implicados en actos de violencia. Nuevas formas de violencia estética
expresada en contextos racistas y sexistas reforzarán manifestaciones ya
establecidas. La violencia virtual es una violencia abstracta que elimina la
brutalidad de sus consecuencias en la vida real. Algunos niños imitan las
acciones de los personajes interactivos, aunque comprendan bien el carácter
fantástico de los juegos y los vídeos; no hay nada simplista, lineal o
vinculado por relaciones causa-efecto en el modo en que los niños reproducen la
violencia de los medios en su vida. Las impresiones violentas de los juegos de
video, la lucha, el cine o la televisión pueden desencadenar y hacer emerger
patologías escondidas en el inconsciente de un sujeto particular; otros niños,
al mismo tiempo y con las mismas experiencias de cultura infantil, pueden ser
relativamente insensibles a ellas.
La cultura infantil ignora también las
experiencias de desigualdad económica y las vivencias de comprensión de la
opresión que soportan demasiados niños. En este contexto, los problemas de las
diferencias en oportunidades y privilegios se borran. Las diferencias raciales
culturales pueden ser representadas por la televisión, el cine o los
productores de texto impreso, pero se las despoja de carácter histórico privándolas
de toda descripción de las diferencias de poder que causan sufrimiento entre los
niños marginados y sus padres.
Otro aspecto acerca de la cultura
Infantil tiene que ver con el género, ya
que se continúan promoviendo roles de género perfilados. Los anuncios de
juguetes de niñas han cambiado poco desde los años cincuenta, aunque faltan las
alusiones al buen adiestramiento que las cocinas de juguete proporcionan para
la economía del hogar y las exigencias de la maternidad. Del mismo modo, los
anuncios de juguetes para niños han asistido sólo a alteraciones menores
durante los cuarenta últimos años.
También se ve reflejado en las películas
de Disney tales como La sirenita y El
rey león, y en otras manifestaciones de la cultura infantil, lo que Linda
Christian-Smith y Jean Eroman han llamado 'masculinidad hegemónica", es decir, diversas formas del currículum de la cultura infantil que
estimulan a los niños a asumir roles patriarcales que supuestamente les dan
potestad por derecho de nacimiento para definir la realidad y disfrutar las
recompensas del privilegio por medio de la dominación de sus subordinados.
A medida que comenzamos a comprender
estos problemas, se presenta la necesidad de una reconceptualización de la
educación de niños y niñas. Como Paulo Freire mantenía hace años, una educación
critica de la infancia está interesada en el conocimiento y las intuiciones que
los niños traen a la escuela. En la hiperrealidad, este principio pedagógico
significa que los educadores están obligados a estudiar la cultura infantil, su
efecto sobre sus consumidores, y su relación con el deseo.
Así mismo, como plantean Lewkowicz y
Corea, los niños que son los hombres del
mañana, hoy no son sujetos de derechos. En esa perspectiva la educación escolar
adquiere sentido como protección del niño y como inversión hacia el futuro, por
lo que se protege al débil, al que aún no es, para garantizar que adquiera la madurez moral y cívica que lo
ha de convertir en un buen ciudadano.
Conclusión
En definitiva podemos concluir que la
infancia no siempre ha sido la misma, como tampoco ha sido una sola, ya que no existe una única concepción de infancia sino varias, y que dicha
variedad está atravesada por las distintas posiciones en la estructura de poder
social, político y económico.
Esto hace caer uno de los modelos pedagógicos de la infancia: el del año obediente , frágil y dócil. Como consumidores el niño puede y debe disputar un lugar de igual con los padres, objetivos ideal que persigue la publicidad. Por otro lado se pasa de una publicidad representativa a una marketinera. Esto quiere decir que el niño maneja a la perfección los códigos publicitarios, no necesita de ningún argumento de venta.
La transferencia de saber que la familia depositaba en las instituciones educativas, hoy se reorientan a los medios de comunicación. Como futuras profesiones de la educación es necesario realizar un analisis con respecto a: si los medios de comunicacion son educativos o no, de que forma podemos utilizarlos en el procesos de enseñanza-aprendizaje, de que forma contribuyen a formacion en valores, cuales son los programas infantiles con los que estan en contacto nuestros niños y que estan en contacto nuestro niños y que vision de la realidad que transmiten.
La transferencia de saber que la familia depositaba en las instituciones educativas, hoy se reorientan a los medios de comunicación. Como futuras profesiones de la educación es necesario realizar un analisis con respecto a: si los medios de comunicacion son educativos o no, de que forma podemos utilizarlos en el procesos de enseñanza-aprendizaje, de que forma contribuyen a formacion en valores, cuales son los programas infantiles con los que estan en contacto nuestros niños y que estan en contacto nuestro niños y que vision de la realidad que transmiten.
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